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* Vídeo del momento en que El asesinato de Sócrates fue galardonada en el Premio Planeta:

 

El oráculo de Delfos

El santuario de Delfos es el escenario en el que transcurre la mayor parte del Prólogo de El asesinato de Sócrates. Era un recinto amurallado cuajado de templos y estatuas, que se recorría en zigzag a través de la vía sacra hasta llegar al gran templo del dios Apolo, en cuyo interior se encontraba la pitonisa, la sacerdotisa de Apolo que recibía la inspiración del dios y revelaba el futuro.

En la imagen vemos una maqueta del santuario de Apolo. El trazo rojo representa el recorrido que hacían los consultantes desde que entraban en el recinto:

 

Maqueta del santuario de Delfos

 

Al igual que en otros santuarios con oráculo como el de Olimpia, en el de Delfos había numerosos “tesoros”, edificios en forma de templo destinados a albergar las ofrendas de algunas ciudades.

En el primer recodo de la vía sacra, a mano izquierda, se encontraba el Tesoro de los atenienses (marcado con una flecha azul en la imagen superior). En la novela, es el lugar en el que Querefonte tiene un encontronazo con los espartanos que también van a consultar el oráculo. Este “tesoro” fue reconstruido en 1906, y en la actualidad es el edificio que se encuentra en mejor estado en el santuario de Apolo, que todavía podemos visitar en Delfos. Aquí tenemos una imagen actual del Tesoro de los atenienses, que tiene una altura de cuatro hombres:

 

Tesoro de los atenienses

 

Atenas

Recreación de Atenas

La imagen superior es una maravillosa recreación de Atenas en la época de Sócrates, tomada del libro “La ciudad antigua”, de Peter Connolly. Este libro contiene una gran cantidad de ilustraciones que permiten visualizar lo que de otro modo sólo podríamos imaginar a partir de las explicaciones y descripciones de autores de la época. Recomiendo este libro a todos los amantes de la Grecia Clásica o de Roma, si bien en español sólo lo he encontrado en algunas bibliotecas y en inglés únicamente conseguí un ejemplar en una web de EEUU (pedí más y fue imposible obtenerlos).

En la imagen vemos que Atenas era un laberinto de calles estrechas, con la excepción de la vía Panatenaica, que desde la Acrópolis cruza la ciudad bordeando el ágora (el triángulo despejado en el centro de la imagen), y sale por la puerta del Dipilón, convirtiéndose a partir de ahí en el principal camino que unía Atenas con el resto de Grecia.

 

Puerta del Dipilón

Detalle de la puerta del Dipilón, donde se aprecian sus dos grandes puertas, así como el pasillo en lo alto de las murallas que permitía que las patrullaran los soldados atenienses a lo largo del perímetro de la ciudad.

 

Pórtico de las Cariátides

Pórtico de las Cariátides, del templo Erecteion, conservado en su emplazamiento original de la Acrópolis de Atenas.

 

Al contrario de lo que suele pensarse, en la época Clásica las esculturas solían pintarse para que se asemejaran más a la realidad. Asimismo, sus llamativos colores les permitían resaltar del entorno de piedra de los templos. La pérdida de la capa de pintura con el paso de los siglos llevó a pensar a los artistas del Renacimiento que los escultores clásicos dejaban la piedra desnuda, y tratando de imitarlos dejaron sus esculturas sin pintar.

En la imagen inferior podemos ver parte del friso interior del Partenón, que representa la procesión de las Panateneas. Esta pieza se encuentra en el British Museum de Londres, y se ha restaurado parte de la pintura tal como se piensa que se encontraba en su origen.

 

Friso de las panateneas

 

Estatua Hermes

 

Estatua de Hermes, situada en las lindes de caminos y propiedades. La mutilación masiva de estas estatuas en una sola noche, arrancando sus falos de piedra, no sólo horrorizó a los atenienses, sino que a la larga resultó determinante para el destino de Atenas.

 

 

 

Busto de Pericles

Busto de Pericles realizado en mármol, ubicado en el museo Pío-Clementino, ciudad del Vaticano. Copia romana a partir de un original griego en bronce atribuido al escultor Crésilas, s V a. C.

 

Pericles fue el político griego más importante del s V a. C., hasta el punto de que a menudo se denomina a esta centuria “el siglo de Pericles”.

En las tres décadas que estuvo al frente de la Asamblea de Atenas, la democracia se extendió a más ciudadanos que nunca y el imperio ateniense alcanzó su máximo apogeo. Pericles destinó los ingentes recursos del imperio a embellecer Atenas de un modo que causó admiración en el resto del mundo, y atrajo a intelectuales y artistas que la convirtieron en el principal centro del arte y el pensamiento.

Fue un gobernante tan excepcional, que su muerte dejó un vacío que jamás pudo ser llenado.

 

Esparta

Exvotos de plomo de Ártemis Ortia

 

Ofrendas encontradas en el templo de Artemis Ortia, en Esparta. Están realizadas en plomo y representan a la diosa. Las ofrendas de este tipo se realizaban con los materiales más diversos: piedra, metales, madera e incluso masa de harina horneada, como vemos hacer a Deyanira en la novela.

 

Juegos olímpicos

 

Estatua de Zeus en Olimpia

Recreación de la estatua de Zeus en el interior del templo de Olimpia, realizada por Fidias. Es considerada una de las siete maravillas del mundo.

 

Discóbolo de Mirón

 

Discóbolo realizado en mármol, ubicado en el British Museum, Londres. Copia romana a partir del original en bronce realizado por Mirón alrededor del 450 a. C.

 

Mirón de Eléuteras formó, junto a Polícleto y Fidias, la triada de los grandes escultores de la época clásica.

Sus obras se hicieron famosas por su realismo, y supusieron un paso definitivo hacia la perfección en la escultura.

Pese a que actualmente sólo podemos contemplarlo a través de copias, el Discóbolo de Mirón es considerado una de las obras cumbre del arte universal.

 

Saltador de longitud con halterios

 

Saltador de longitud, ayudándose de unos halterios para extender su vuelo. El salto de longitud era una de las pruebas del pentatlón en los Juegos Olímpicos de la Antigüedad. Los halterios podían ser de piedra o de metal; se echaban hacia delante en el momento del salto y hacia atrás en la caída.

 

Cerámicas

 

Crátera rapto de Europa

 Crátera decorada con el mito del rapto de Europa.

 

Las cerámicas suponen una de las principales fuentes de información de las actividades y costumbres de los griegos. Gracias a su durabilidad, son el único modo de contemplar una representación visual de esas actividades, dado que los otros materiales que se utilizaban como soporte para pintar han desaparecido.

El estilo de figuras rojas sobre fondo negro propio de Atenas se impuso en los s. VI y V a. C. al del resto de los productores, y los ceramistas atenienses acapararon la mayor parte de la exportación a lo largo y ancho del Mediterráneo.

 

Marcos con vasija

 

En la imagen superior sostengo un kylix, una copa con asas, baja y ancha, usada habitualmente para beber vino. Es una pieza muy fina y ligera, de formas perfectamente regulares, lo que nos indica que el ceramista era extremadamente hábil y sus pìezas se venderían por un precio muy elevado, destinándose probablemente a clientes ricos o a la exportación.

 

Otros

Discos de votación

Discos de votación utilizados en los juicios. El eje era hueco en los destinados a condenar al acusado, y macizo en los que se usaban para votar a favor de un veredicto de inocencia. El disco se sostenía colocando las puntas del pulgar y el índice en los extremos del eje, de modo que nadie pudiera ver en qué sentido iba a votar cada miembro del jurado.

 

Y, para terminar, el vídeo de la presentación de la novela en la Feria del Libro de Badajoz (una gran Feria):

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